Hoy quiero escribir acerca de lo dificil de hacer arte hoy en día, hablando desde el punto de vista de un músico, pero seguro que facilmente aplicable a otras artes.

Hoy en día, hablando en general, nos encontramos con un problema, somos demasiada gente en el planeta. Un dato, desde 1950 (ayer como quien dice) la población mundial se ha duplicado. Si miramos a todos los problemas medioambientales que estamos teniendo, vemos que se puede arreglar muchos problemas apostando por energías renovables, reciclaje, cambiando nuestras prioridades (consumomismo vs crecimiento y consumo espiritual e intelectual), pero también observamos que éste ritmo de crecimiento demográfico no puede seguir así indefinidamente, está claro que un entorno finito como es el planeta tierra, no puede soportar éste ritmo de crecimiento. Ésto y la industrialización sin medida ha afectado a la economía de muchas formas, pero me voy a centrar en uno de los aspectos, la necesidad de competir entre nosotros, para y como ejemplo más claro, conseguir trabajo y vivir dignamente.

No creo que éste estado de ansiedad que nos provoca la competición y que la mayoría ha aceptado como inherentes en el ser humano moderno, le sea agradable a alguien (aunque hay gente para todo). De todas formas la competividad se puede soportar mejor en algunos ámbitos y profesiones. Pero la cosa cambia en el mundo del arte, sobre todo cuando cada vez se tiene menos claro el concepto de lo que es arte y lo que no, casi todo vale hoy en día, todos los días se rompen nuevas barreras, y cada vez es más importante el concepto abstracto que representa la obra, y no la realización técnica de la obra. Inexplicablemente, por lo menos para mí, en el mundo de la música clásica no es así, y hablo desde el punto de vista de un músico intérprete de música clásica. Y es que como somos cada vez más gente, ¿como hacemos para poder competir en algo tan subjetivo?, cambiando nuestras prioridades en la música, así, si hoy en día en una audición de orquesta, hay una persona que hace una versión original, llena de significado, con un fraseo pensado al 100% pero falla algunas notas, se llevará la plaza la persona que aún inferior musicalmente no ha fallado una sola nota, me gustaría resaltar otra vez, pensando en los trolls que me podrían crucificar que estoy generalizando y que evidentemente no es así en todas las orquestas del mundo, pero en mi opinión es así en la gran mayoría.

Todo el mundo que haya llegado a un cierto nivel con su instrumento, y por supuesto que se quiera dedicar profesionalmente a ello sabe que existe alrededor de él una atmósfera de competividad. En éste mundo, no es tan importante como lo sería en otras artes, lo que tu como artista quieres decir, como la realización técnica de la obra. Claro que es importante el significado concreto que tu quieras transmitir, pero en menor medida que en otras músicas, o en otras artes, y ésto se debe en parte y en mi opinión a que normalmente tocamos música que ha sido compuesta hace muchos años y ha sido analizada armónicamente, estructuralmente, grabada e interpretada incontables veces. Por supuesto estoy generalizando, hay música contemporánea muy buena, pero también es innegable que ya desde el románticismo hay cada vez más distancia de comprensión intelectual y emocional entre el público y el compositor de vanguardia, que prácticamente son todos, porque se sienten obligados a hacer cosas técnicamente nuevas o que rompan con lo anterior. Ésto, desde el punto de vista de un intérprete nos lleva a que empezamos a trabajar una obra que anteriormente ha habido maravillosos intérpretes que la han tocado excepcionalmete, y nos hemos críado profesionalmente con esas grabaciones, y esos artistas tan indebidamente idealizados los ponemos en un pedestal, y llega un día que sin darnos cuenta no concebimos esa obra de otra forma. En parte porque “¿Como se va a equivocar menganito? Si fulanito lo hace así, así debe ser” o incluso aplicado a nuestro profesor, “si mi profesor me lo dice, debe ser así”.

Por otra parte, en mi opinión, pienso que hay un respeto excesivo hacia el compositor, y a su obra. Me resultó esclarecedor, un pequeño discurso que pronunció Ricardo Muti cuando le concedieron un premio americano, decía que las notas era solo la expresión fisica de la música, y que detrás de ellas hay algo intangible e infinito, tocar las notas “todo” el mundo lo puede hacer, pero llegar a lo infinito de la música muy pocos, y partiendo de que ese infinito objetivo, es tremendamente subjetivo y es imposible que sea el mismo de una persona a otra, ¿por qué nos dejamos influir tanto, por qué no somos más autodidactas y nos damos más validez artística?, tanta exigencia técnica nos hace ser borregos.

Siendo el desarrollo del músico tan largo, y teniendo que mantener la motivación para seguir creciendo como músico la motivación correcta es muy importante, y ésto solo lo puede hacer uno mismo y con la guía de un profesor de cierto nivel, y no solo nivel técnico sino espiritual. Después de muchos años, te das cuenta que tu trayectoria como músico se ha centrado en competir, no solo con otros sino también y sobre todo contigo mismo, porque en parte la sociedad te lleva a ello, y lo realmente importante, que es expresar lo que llevas dentro no lo has desarrollado. Poco a poco vas perdiendo la motivación en lo que estás haciendo y te preguntas por qué, hasta que te encuentras a alguien que te recuerda lo que la música es.

Recuerdo a algún lector perdido en la red de redes que se haya encontrado con éste post, que mi objetivo no es dar la visión definitiva del mundo profesional la música culta, son solo reflexiones basadas en una opinión muy personal, que busca expresarse y a lo mejor enriquecer a algún lector.

Un saludo.

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